Hoy en día, es muy utilizado como herramienta en la publicidad alimentaria, sobre todo en la de dulces y helado, para llamar la atención del consumidor y apelar a sus instintos más básicos.
El color y la textura de los alimentos se combinan con las fotografías más perfectas en primer plano, para crear un ambiente de pura tentación y lujuria y hacer de lo fotografiado un producto de glamour.
Un fenómeno muy singular que incumple todas las reglas establecidas y nos invita a pecar de gula.
REDACCIÓN MENÚS.ES
IMÁGENES DE El Comidista